¡AMIGOS; POETAS!
I-
Amigos,
no vengo a decirles q los qiero
xq éso ya lo saben;
vengo a rogarles q cultiven sueños
para mundos memorables;
q a pesar d dios,
el capitalismo y las religiones
aún es rico el pobre
cuando sueña en amistad;
no con la inocencia del niño,
egoísta y despiadada,
sino con la vocación del adulto
q se impulsa en una caricia,
en una sonrisa, en el trino siestero
d una calandria o una brisa d fresias.
Les pido q siembren soles
en las ideas d los amores
y q enfaticen la conciencia
d ésta única vida
en ésta única existencia,
para q tan sólo -apenas, casi nada-
se puedan un día cumplir
los seis últimos mandamientos.
II-
Amigos míos, d las generaciones idas,
y d los milenios q vendrán,
tan qeridos y amados
como los del presente fugaz,
caminen con cuidado cuando vuelen,
xq abajo están nuestras cabezas
y las heridas en lo vivo siempre duelen,
x éso se retuerce la lombriz,
x éso chilla la ballena,
x éso llora su leche la higuera.
Descuiden q al profeta Eliseo
los cristianos lo llamen Jesús
y lo hagan hijo del cielo;
pero guarden el fiel testamento
d éste mundo q no qeremos,
¡éste!, degenerado, de los empresarios
q nos convierten en subhumanos.
Aqí hay una patagonia
como seis países d Europa
y tres millonarios deciden
q la habiten el viento y las rocas;
al norte hay un Amazonas
y al este hay un África entera
donde mueren millones d personas
d un hambre cobriza y negra.
III-
Amigos d todos los tiempos,
poetas con todo el cuerpo;
no llamen poeta al q hace versos
sino al q le duele el dolor ajeno
xq en él va la estrella del Templo
fulgurando un mesías verdadero
q, qizás, no hable para la barricada
ni sea un galán ario d Hollywood
ni gane un concurso d Miss Universo.
A ellos dejo mis besos y versos
y mi deseo d una sociedad q piense,
si no, d nada vale la buena gente
xq el Reino Divino noes obra d un elegido,
es , ni mas ni menos
q la hermandad d todo los seres
en los buenos sentimientos.
IV-
Hermanos poetas
d la edad sin tiempo.
Caminen las veredas
del Vacío Opulento
xq la soledad es siempre
la mejor compañera,
la q nos muestra en secreto
errores y aciertos,
la q alisa las sábanas
y asienta la almohada,
y da sabor d delicia
a la sopa d agua.
Nos canta al oído atávicas nanas
q hablan d barro y esencia humana.
Sólo los cobardes se niegan a escucharla;
ella es condición universal,
a todos les habla
con voz sin estridencia
tejiendo las palabras,
está allí cuando esperamos
... o cuando regresamos.
V -
Amigos míos
d la eternidad desmadejada,
vuestro silencio aturde d ausencia mi voz
q erige para ustedes
como altar mi corazón;
para heredarles un escudo
d lúcidas esperanzas
y una balaustrada d poemas
q resguarden la escalera
d las utopías tan cercanas
x las q todos claman
y nadie qiere creer.
(1/9/2004 - 18:25)
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