PREDICANDO
Iría destrozado x la laguna negra d la humanidad
con tanto peqeño tirano d la cotidianeidad
q celebra con sordidez sus miserables maldades,
y en la sorna d su mirada se siente un dios q hace y deshace.
Andaría con el albornoz d la muerte enroscado al cuello
y ni aún así podría evitar cierta ciega envidia
d ésa gran ignorancia q en la estólidez se cultiva
con un leve codazo y mirada furtiva exenta d reflejos.
O me perdería en las olas marchitantes del vil rencor
cavilando una manía vergonzosa d mi ego despechado
para poder sentirme vulgarmente enardecido
con el ácido corrosivo d un pseudotriunfador.
Pero no voy a ser lo q ellos qieran, No soy su esclavo idiota.
No tendrán ni un sólo jirón d mi voluntad a su servicio.
No voy a ser cómplice d sus descerebrantes caprichos.
Antes muertoq ser un zombi con la esperanza rota.
Por éso voy floreciendo en una especie d candidez vegetal,
ofreciendo mis frutos d una utopía liberadora
donde la sonrisa sana no sea una violeta esqiva y tardía;
y no esté anqilosada en la idiotez la ansiedad d crear.
Recorro el arte con los escasos recursos d mi torpe poesía,
repartiendo manos negras y blancas d rimas y asonancias
para despertar a los dormidos y levantar a los caídos;
para sembrar el pantano y cubrirnos d caricias.
Así voy predicando ésta Revolución Permanente
donde lo q importe sea el cien x ciento d la vida;
donde fructifiqe en oro el sudor y la fatiga,
en el oro d un sistema q no viva d la muerte.
(5/3/2003 - 12:50)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario